Las empresas necesitan ver al consumidor como un SER INTEGRAL. El ser humano se divide en tres:
MENTE: Razón e inteligencia.
CORAZÓN: Sentimientos.
ALMA: Valores y espiritualidad.
Hay que tratar de entender los deseos e inquietudes del consumidor y hacer lo que Stephen Covrey "descifrar el código del alma" si quieren ser relevantes.
ANTES se argumentaba: El producto debe posicionarse con valor y de forma única en la mente de los consumidores incluidos en el grupo de público meta.
HOY se habla: Apuntar a la mente del consumidor ya NO es suficiente, hay que apuntar al corazón.



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